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lunes, 28 de febrero de 2011

Cartas 4

Piensas que algunas cosas que haces me molestan...
Estás totalmente equivocado, eres una persona muy simpática, agradable. En todo este tiempo que ha pasado, te agradezco tu compañía, comprensión y apoyo, gracias a ti veo las cosas desde otro punto, más positivo y animoso.  No sé quieras preguntar o deseas saber de mí, pero en estos momentos estoy un poco atareada por todo lo que pasa a mi alrededor en tan poco tiempo, pero esta vez no hablamos de mi, sino más bien de una persona muy peculiar como lo eres tú. En realidad no quiero mentirte pero estoy muy cerrada, no puedo pensar ni hablar, mucho menos escribir, lo único que puedo decir es que tu mundo es algunas veces extraño, pero muy agradable, tiene mucha libertad de expresión, sin importar lo que hagas, lo que pienses  o desees, Lo que admiro mucho de ti son tus ganas de luchar, tu optimismo y persistencia nunca lo cambies, ok?!

Otra de las cosas que me agrada es tu mirada en las mañanas, es como tu dices, adorable (consérvala).

Eres una persona fabulosa, siniestra, tierna, sincera y algunas veces analítica, no lo pienses tanto, házlo como tu creas que esté bien...


Te quiere mucho, un ave de paso

Letras 3

Todo comenzó... la mezcla de los cuerpos cruzando el umbral de la realidad, perdidos en el etéreo mar de caricias, gemidos que tiñen el cielo de un rojo estallando en el éxtasis.

Son tus ojos en los que me hundo, un bosque de pinos al atardecer y oscuros como cuando la noche cae, aplastando todo razonar.

Tus caderas me llevan a pensar en, y a encontrar, el paraíso; rodar, caer, morir y nacer.
***
La hoja se resiste.

Celosa de los versos, de las caricias que aquí te dejo, como cuando busco tu cuello y tus labios desaparecen entre los míos.

Como cuando tus piernas son dibujadas con mis dedos, como cuando mi lengua reclama tus pechos.

***
Deshechos entre la pasión y la bravura quedan mudas las estrellas y el desierto florece junto a tus labios descansan mis besos también repartidos por toda la extensión de tu cuerpo.

Devoro tus orejas y cual helado acabé con toda tu piel.

Comienzo, fin.

***
Eres el borde de mi razón, donde termina todo intento de ordenar mis acciones. Usas el lugar, el espacio y el tiempo; tan presente como ausentem tan profunda y a la vez, externa... lejana.

Eres fuego que derrite escudos, las armaduras y la testarudez, con la simpleza de una oración, con la sencillez de una mirada. Temblor de fe, terremoto y desesperanza.