14/02/2008
Independientemente de las cosas que pueda repetir en esta hoja, y que me han llevado a estar aquí, me hacía falta salir. Los ciclos son patentes e impresionantemente predecibles. Es una noche, aquella en mis pensamientos, con su descaro y mi carencia... de ánimo, de ganas, de fuerzas. Siempre es más fácil quejarse. Mientras, la botella queda tan vacía como la esperanza.
Un sin sentido, una vez que no llega, pero que al mismo tiempo retumba por todos lados.
¿Caminos? malditas preguntas pintadas de respuestas grises, inseguras, tenues, insuficientes... imposibles.
¿Puertas? de madera antigua, apolilladas, metálicas, oxidadas... cruzadas...
Dejar de esperar... recoger las ideas tiradas por el piso, lanzar una mirada nostálgica sobre la banca, sobre el lugar en que por tanto tiempo estuve y salir, volar, enterrarme, cavar y llegar a la luz de aquel incierto, la puerta que no he alcanzado.
Más letras, más tinta... es más sangre, más palabras.
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